Derramar la noche

La escultura en bronce del Dios Hypnos de Almedinilla, debía portar unos atributos iconográficos (hoy desaparecidos) como un ramillete de flores de adormidera en su mano izquierda, mientras que en la derecha sostenía un cuerno con el que literalmente “derramar la noche”.  Ello supone la oscuridad como un fluido que se vierte por el espacio sembrando las tinieblas.

Por otro lado, en la fábula de Plinio el Viejo sobre el origen de la imagen, se cuenta que la hija del artista Butades, enamorada de un joven corintio que se disponía a marchar al extranjero, trazó la noche de la despedida el perfil de su rostro, iluminado por una lucerna, señalando la sombra arrojada sobre un muro.

Ambas leyendas pertenecientes al pensamiento mítico, sirven a Javier Flores para realizar una performance en la que reflexiona sobre la génesis de la imagen (especialmente la fotográfica) como residuo resultante de interponer una realidad, entre a una fuente luminosa y una superficie sensible.

El Vuelo de Hypnos (IX)
9 de Agosto 2015 – 23:00 h.
Museo histórico y arqueológico de Almedinilla (Córdoba)